Hoy me vais a permitir que os haga partícipes de un trocito de mi vida personal. Pero aunque no soy ejemplo para nadie, sí intento vivir con optimismo y disfrutar de cada día, y eso requiere una cierta dosis de atrevimiento y pasión.

Aprovechar el carnaval para romper la monotonía, entre amigos, es siempre una oportunidad que no dejo escapar.

Este año nos disfrazamos, junto a Pedro, de Alaska y Mario. ¡Disfraces cómodos y nada caros la verdad! Y aprovechamos para bailar sin parar toda la noche. Muchas personas nos felicitaban por la caracterización, pero yo sinceramente creo que en este caso la actitud es mucho más importante. Ambos son personas muy seguras de sí mismas, que adoran la libertad, y no dependen de la opinión de los demás. Y eso les da una personalidad única.
A todos os recomiendo que sigamos esta filosofía, y sin llevarlo al extremo de su look, aprovechemos para relativizar las preocupaciones estéticas de nuestra vida. Muchas tienen solución, y las que no, seguro que se pueden minimizar.

Con mi respeto por Mario Vaquerizo y Olvido Gara.

 

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