Hoy os traigo una interesante entrevista que he podido realizar a Brenda Chavez, periodista y autora del libro Tu consumo puede cambiar el mundo, una obra que nos enseña que podemos comprar de forma responsable, buscando calidad pero sin contribuir al abuso social, medioambiental, económico, laboral, cultural y/o político.

 

– ¿Cuál es el objetivo de tu libro? ¿Qué mensaje quieres transmitir con él?

El objetivo es acercar información sobre el consumo convencional y el modelo productivo actual que fabrica nuestros bienes y servicios, además de decodificar el poder que tenemos los consumidores ejerciendo un consumo responsable a través de las numerosas alternativas que hay al modelo convencional en todos los sectores sin sus impactos sociales, medioambientales, culturales, económicos y/o políticos.

 

– ¿Qué es el consumo consciente? ¿Cómo podemos convertirnos en consumidores conscientes?

El consumo consciente, responsable o crítico es aquel que se guía además de por los tradicionales parámetros de calidad y precio, por criterios medioambientales y sociales a la hora de adquirir bienes o contratar servicios.

 

– ¿Cómo ha cambiado el poder de los consumidores en los últimos tiempos? ¿Podemos cambiar el mundo a través de nuestras compras? 

El poder de los consumidores es cada vez mayor por el contexto en el que vivimos de acceso a la información en el somos más conscientes de los procesos productivos que pasan los bienes y servicios que adquirimos, sus efectos en la salud, en el planeta y en sus seres. A las empresas les preocupa mucho su reputación, hoy supone un tercio de su valor en el mercado y en muchas ocasiones los consumidores han demostrado que cuando son conscientes de que hay abusos tras los productos que consumen, lo penaliza, o bien a través de su consumo (minimizándolo o cambiando a alternativas), o bien a través de las redes sociales y demás plataformas opinando o participando en campañas de protesta, concienciación, etc., consiguiendo que la empresas reaccionen. También en los últimos años de crisis los consumidores hemos ido tomando conciencia de que nuestro poder adquisitivo empodera a empresas que pueden estar beneficiando al bien común, o todo lo contrario, que se guían sólo por sus intereses empresariales sin cuestionamientos éticos. Y como cada vez estamos más escarmentados con todo lo que ha pasado con los bancos, el mercado inmobiliario, o el de la energía, por poner unos ejemplos, y como cada vez tenemos más información, y capacidad de influir, muchos deciden apoyar con su dinero y su consumo negocios que estén alineados con sus valores. Su actuación no va a cambiar la macroeconomía mañana, ni va a acabar con los Tratados de Libre Comercio, pero sí tiene un impacto en la economía real y favorece la creación y consolidación de tejidos productivos en todos los sectores buenos para todos, no sólo para unos pocos.

 

– Las nuevas generaciones ¿muestran mayor sensibilidad hacia los orígenes de las materias primeras y formas de producción que giran en torno a los objetos que compran?

Si, el estudio From obligation to Desire en 2013 (GlobeScan, SustainAbility y BBMG) apuntó que los consumidores globales que unen estilo, status y responsabilidad social son ya ¡2.500 millones! Un tercio de la población global, para ellos the right thing to do (hacer lo correcto) es the cool thing to do (hacer lo que mola), calificados como aspiracionales, 52% son mujeres, 40% Millenials (19-36 años), 37% Generación X (nacidos de 1960-1980), 34% Baby Boomers (1946-64) y 29% Seniors. La media es 39 años, 49,4% compran por 1ª vez para su hogar; 46,8% son padres de hijos menores de 17 años y 59’1% de áreas urbanas.

 

– ¿En qué momento iniciaste tu propio viaje hacia la sostenibilidad?

Fue un viaje progresivo: como periodista de cultura siempre me ha interesado el proceso creativo, desde que algo es un boceto hasta que se vuelve una realidad, esa curiosidad me ha hecho darme cuenta con los años de los impactos sociales y medioambientales de muchos objetos culturales y de consumo actuales, lo que me hizo plantearme si podría hacerse mejor, lo que de una forma natural me fue llevando por los caminos de la sostenibilidad. Como consumidora ser consciente de los impactos en la salud, en el medioambiente y en los seres humanos o animales me ha ido haciendo asumir un consumo más responsable y consciente porque con mi dinero no quiero premiar modelos productivos, bienes os servicios que no estén alineados con mis valores, ni con la sostenibilidad.

 

– ¿Qué consejos nos darías a la hora de ir de compras para no seguir contribuyendo inconscientemente al abuso social, medioambiental, económico, laboral, cultural y/o político?

El primer consejo es informarse, por eso hice mi libro, la información es poder y nos hace conscientes de qué estamos apoyando con nuestro dinero y nuestro consumo, para que, si lo deseamos, podamos usar el consumo como una herramienta de transformación social y regeneración empresarial apoyando modelos productivos que no sean nocivos para el entorno ni sus seres y para que también las que cometen abusos se pongan las pilas porque sepan que los consumidores no lo van a tolerar. Además, conviene preguntarse antes cada nueva adquisición si de veras lo necesitamos, cómo se ha fabricado y las implicaciones que conlleva esa fabricación.

 

Espero que os haya interesado.

Dra. Virtudes Ruiz

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