“Siempre salgo con una sensación rara de las jornadas sobre cáncer de mama. Por un lado, me alegra oír a los médicos decir que los avances están permitiendo desarrollar fármacos nuevos y procedimientos cada vez más personalizados y eficaces. También reconforta escuchar que los índices de supervivencia son muy altos (en torno al 80%), que se están reduciendo las mastectomías y que el nacimiento de unidades multidisciplinares en algunos hospitales permite abordar de forma integral los tratamientos y mitigar sus efectos secundarios. La atención psicológica se considera ya esencial, otro logro. Además, me emocionan los testimonios de muchas pacientes (a veces acabamos todas con la lagrimilla en el ojo) y esa solidaridad tan especial que se establece entre el escenario y el auditorio del Hospital San Chinarro (HM). Nos sobrecogen especialmente las historias de superación cuando el proceso pega algún revés, y con el final feliz arrancamos en aplausos. Pero, por otro lado, no puedo dejar de pensar para mis adentros: ¿seré yo la siguiente?, ¿por qué no? Al fin y al cabo, antes del punto y aparte que marca el diagnóstico, las vidas de muchas enfermas eran muy parecidas a la mía. 

Relatos de mujeres atareadas con trabajo, hijos, familia…, que se cuidaban más o menos, hacían algo de ejercicio, disfrutaban de una buena comida, una copita de vez en cuando, todo dentro de la normalidad, si por ella entendemos no cometer habitualmente excesos a los que echarles la culpa de la enfermedad. Los datos bajan la moral. Al año se detectan 26.000 nuevos casos en España. Qué barbaridad. ¿Podemos hacer algo para librarnos? Nadie tiene un salvoconducto.

La mejor prevención es lo que nos han dicho por activa y por pasiva: hábitos de vida saludables (dieta sana, fuera tabaco, alcohol y sedentarismo) y no saltarnos ni una revisión ginecológica. Todavía hay quien suelta que la mamografía no se la hace porque le resulta muy molesta. Sin comentarios. Los expertos hablan claro: si vamos a desarrollar un cáncer, mil veces mejor detectarlo en su fase inicial porque los índices de curación se multiplican.

Hoy, jueves 19, es el Día contra el cáncer de mama y vuelven los lazos rosas por doquier. Algunos los critican, puro marketing, dicen. Demasiado simplista. Es el símbolo que da visibilidad a la causa. Y necesitamos dos cosas: seguir recaudando fondos para la investigación (muchos llegan de compañías privadas gracias a la toma de conciencia masiva) y convencer de que pidan cita en la consulta a quienes todavía piensan que eso no les puede pasar a ellas.”

He elegido publicar en mi blog este artículo de Marta Michel, porque describe de una manera muy gráfica la realidad de este tema. Todas (y todos) estamos expuestos por el mero hecho de tener mamas y deberíamos empatizar con las personas que lo padecen porque nunca se sabe si mañana serás tú o yo quien estemos en una lucha personal contra esta enfermedad. 

Dra. Virtudes Ruiz 

 

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